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Acta asamblea 13 de marzo

Acta de la asamblea del 13 de marzo de 2013

1.- En torno al tema del consenso y de los vetos.
2.- Decisión sobre lugar, día y hora de las próximas asambleas.
3.- Acciones posibles para el 25 de abril.
4.- Posible día de campo

1.- Se hace un resumen de los correos en torno al cambio lugar, día y hora de las próxi­mas asambleas: hay un acuerdo de la asamblea anterior sobre el cambio a los locales de la concejalía de la juventud, los miércoles, a las siete. No se puede cumplir el acuerdo porque sólo está disponible a las ocho y en una consulta urgente a través de N-1 se ve que no hay unanimidad en aceptar la nueva hora (cuatro personas se manifiestan a favor y una en contra). Se mantiene entonces la convocatoria a las siete en el local de 0’7 para esta asamblea, para tomar una decisión más duradera.
Se hace a continuación una ronda sobre los temas del consenso y el veto y se exponen las siguientes opiniones:
Quien veta termina imponiendo su decisión, para evitar que una mayoría decida, termina decidiendo la minoría.
Todas las personas tienen derecho a ser escuchadas y a que su opinión sea tenida en cuenta.
El consenso es enriquecer, integrar. El veto utilizado a la ligera es antidemocráti­co. Cuando no se trata de una cuestión esencial nos hace perder energías.
Hay que integrar los desacuerdos y la posibilidad del veto es positiva porque lo permite.
La posibilidad de veto tranquiliza, porque garantiza una salida respetuosa, que no se trabaje con el juego de mayorías/minorías, simplemente cuantitativo.
Si el veto paraliza, hay que arbitrar otras maneras.
Estamos en un proceso colectivo, en una elaboración colectiva. Si se utiliza el veto para un objetivo individual va contra la esencia de lo que es el veto.
Está claro que ha habido un problema de procedimiento: se tomó una decisión en una asamblea y esta decisión no puede llevarse a cabo en su totalidad y tiene que haber una nueva asamblea para ver qué hacemos. La decisión no se puede tomar por N-1.
Miniexposición teórica:
Una vez que tenemos un número manejable de propuestas para tomar una de­cisión hacemos un sondeo para ver la posición de cada persona. Esta posición puede ser:
Totalmente de acuerdo.
De acuerdo, pero con algunos “matices”.
No estoy de acuerdo, porque tengo algunas “pegas” importantes, pero no veto.
Bien porque tengo “pegas” o por cualquier otra razón, me “descuelgo” del acuerdo, pero no veto.
Veto el acuerdo.
El veto se justifica por razones de procedimiento (no ha habido un proceso participativo y horizontal de toma de decisiones, no ha habido suficiente infor­mación previa, no ha dado tiempo a madurar la decisión, ha habido coacción o manipulación, etc.). O por razones de contenido (la decisión que se va a tomar es contraria a la “esencia” de este colectivo, supone un grave peligro de desu­nión, de ruptura, de crisis, etc.).
Ni las pegas ni los descuelgues impiden el consenso. Esto no significa que el acuerdo se tome sin más, sin escuchar, sin intentar integrar y enriquecer, mo­dificando las posiciones de la mayoría en la medida en que sea posible. Este esfuerzo tiene que ser real y visible.
El veto sí impide el consenso y tiene que ser abordado en primer lugar… y re­suelto. El veto es una herramienta muy potente y tiene que utilizarse excep­cionalmente y de modo muy meditado.
¿Qué hacer cuando a pesar de todo no conseguimos que el veto se levante, que se transforme al menos en un descuelgue o en la manifestación de una pega importante? ¿Nunca se puede votar? ¿Qué hacer cuando una persona o un grupo reducido veta sistemática o frecuentemente acuerdos de la mayor parte del colectivo?
Lo primero que podría hacer el colectivo es ver si el veto está fundamenta­do, aunque no se esté de acuerdo con él, pero si se ve que hay una argu­mentación importante, reflexionada, que no es un veto “a la ligera” o basa­do en necesidades personales desproporcionadas (autoafirmación, llamar la atención, ser tenida en cuenta, entablar “combates dialécticos”…)
Lo segundo es ver si la decisión se puede aplazar sin daño para el colectivo, si el daño de no tomar la decisión es grave y si este daño es seguro o muy probable.
Si se dan todas estas condiciones tal vez se podría recurrir a una votación para la que se exigiera una mayoría muy amplia, previamente acordada ( 2/3, ¾, 4/5…). No se trata de abrir la puerta al uso frecuente de votacio­nes, sino de un recurso “tranquilizador” para situaciones excepcionales que pueden no darse nunca.
Tal vez cuando una persona o un pequeño grupo veta sistemáticamente los acuerdos habría que plantearse y analizar si realmente se comparte el “pro­yecto” del grupo y si no es preferible invitar a esa persona o pequeño grupo a buscar o crear un colectivo con el que puedan estar más de acuerdo.
Cuando un colectivo encarga una(s) persona(s) una tarea ésta(s) debe tener un margen de autonomía para llevarla a cabo, para no tener que estar consultan­do a la asamblea cada pequeña decisión. La asamblea marca la tarea y el senti­do, no delega permanentemente, pero no puede decidir hasta el más mínimo detalle. La(s) persona(s) encargadas dan cuenta a la asamblea de su cumpli­miento, del modo en que lo han hecho y de las decisiones que han tomado para llevarla a cabo, sometiéndose al control y la evaluación de la asamblea.
Finalmente, en muchas situaciones es necesario tomar decisiones rápidas para las que no puede esperarse a la reunión de una asamblea. El colectivo puede establecer un procedimiento para que unas personas puedan tomar estas de­cisiones. Como en el caso anterior, dan luego cuenta a la asamblea, etc. Esto es especialmente necesario en las acciones, donde suelen producirse situacio­nes imprevistas.
Después de esta ronda el acuerdo que se adopta es el de ir clarificando los procedimien­tos, para que no se produzcan situaciones confusas en las que no se sabe por donde salir.

2.- Se acuerda por consenso que las próximas reuniones sean los miércoles, a las ocho, en el local de la concejalía de la juventud.

3.- Posibles acciones para el 25 de abril.
El 25 de abril hay convocadas nuevas acciones en todo el estado y se había barajado la posibilidad de aprovechar nuestra proximidad a Portugal y la significación de la fecha (la revolución de los claveles) para hacer algo especial.
Se ven las dificultades para hacer algo conjunto con compañeras portuguesas, pero tam­bién se ve que sería probablemente algo “noticiable”.
Se baraja la posibilidad de que, si no sale lo anterior, hacer algo basado más en nuestra propia convocatoria, invitando, por ejemplo, a la gente a cantar el “Grandola, vila more­na” en una (gran) concentración, llevando, tal vez, claveles, etc.
Vemos a continuación la necesidad de que las acciones estén bien y claramente prepara­das, pero la dificultad es que a las asambleas de preparación de acciones suele acudir poca gente.

4.- El tema de la posible comida en el campo, en Alburquerque, o donde sea, nos parece a todas muy bien y muy necesario, pero se deja para cuando “huela a primavera”.

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Comentarios

Un comentario en “Acta asamblea 13 de marzo

  1. Reblogged this on mataharifrance and commented:
    toma ya

    Publicado por mataharifrance | 19 marzo, 2013, 23:15

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